Resultados
Lo que permanece cuando un proyecto concluye
Al cerrar el Proyecto Modernización de la Educación Superior en Paraguay —ModESPar—, la pregunta principal no es solamente cuánto hicimos, cuántas actividades realizamos o cuántos documentos producimos. La pregunta verdaderamente importante es qué cambió gracias al proyecto, qué aprendimos al construir ese cambio y qué estamos dispuestos a sostener después de su culminación.
ModESPar nació de una convicción compartida: la modernización de la educación superior no puede ser el resultado de esfuerzos aislados. Requiere diálogo, evidencia, cooperación y, sobre todo, la capacidad de construir acuerdos entre instituciones con responsabilidades, experiencias y perspectivas diferentes. Durante la vida del proyecto, universidades, organismos públicos, equipos académicos, docentes, estudiantes y socios europeos trabajaron alrededor de un propósito común: contribuir a una educación superior más pertinente, transparente, articulada y centrada en los aprendizajes de los estudiantes.
Los marcos de referencia, las políticas, metodologías, herramientas y recursos producidos constituyen la expresión tangible de ese esfuerzo. Sin embargo, su valor más profundo no reside únicamente en las páginas que los contienen, sino en las capacidades desarrolladas, en las prácticas revisadas, en los diálogos que antes no existían y en las relaciones de confianza construidas a lo largo del camino. Cada resultado representa horas de análisis, consulta, contraste, aprendizaje y búsqueda de soluciones aplicables a la realidad paraguaya.
El proyecto también nos enseñó que transformar la educación superior exige tiempo, apertura y perseverancia. Supone escuchar a quienes enseñan y a quienes aprenden; revisar prácticas institucionales arraigadas; reconocer diferencias; y convertirlas en oportunidades para alcanzar acuerdos. No todo cambio ocurre durante el periodo formal de ejecución, pero todo proceso serio puede dejar instaladas las condiciones para que ese cambio continúe.
Por ello, el cierre de ModESPar no representa un punto final. Marca un momento de transferencia de responsabilidad. A partir de ahora, corresponde a cada institución decidir cómo utilizar, adaptar, institucionalizar y ampliar lo construido. La sostenibilidad del proyecto dependerá de que sus resultados se incorporen a las decisiones, las normativas, los planes de estudio, la formación docente y las prácticas cotidianas de las instituciones de educación superior.
La memoria más valiosa de ModESPar no está compuesta solamente por sus entregables. Está también en las personas que ampliaron sus capacidades, en los equipos que aprendieron a trabajar conjuntamente y en una comunidad académica e institucional mejor preparada para afrontar los desafíos futuros.
Expresamos nuestro reconocimiento a la Unión Europea, a través del Programa Erasmus+, y a todas las instituciones y personas que aportaron conocimiento, trabajo, tiempo y confianza a esta construcción colectiva. Lo alcanzado pertenece a quienes hicieron posible el proyecto; lo que ocurra a partir de ahora dependerá de nuestra capacidad de cuidar, compartir y hacer crecer ese legado.
ModESPar concluye como proyecto, pero permanece como aprendizaje, capacidad instalada y compromiso compartido con el futuro de la educación superior paraguaya.
A partir de los marcos de referencia de carreras (que en su totalidad representan los 4 sectores de la educación superior - Salud, Ingeniería, Humanidades y Ciencias Sociales, y Ciencias Exactas y Naturales-), se creó el Marco Nacional para la Educación Superior Universitaria. Se validó con todos los actores clave a nivel nacional, se ha producido el respectivo material explicativo.
Reflejan los acuerdos sobre los elementos clave del perfil del egreso de cada una de las 8 carreras - Medicina, Ingeniería Informática, Ingeniería Electrónica/Electromecánica, Psicología, Derecho, Administración (de Empresas), Contabilidad/Contaduría, e Ingeniería Agronómica; dimensiones clave con descriptores de correspondientes responsabilidades, habilidades y conocimientos. Se utiliza el mismo formato que en los marcos de referencia de titulaciones desarrollados en la UE, Sud-Este Asiático y América del Sur. Acordados por los académicos y estudiantes de las carreras en cuestión y revisados según el feedback obtenido a partir de consultas con todos los actores clave: académicos, empleadores y egresados.
Perfiles de egreso expresados en resultados de aprendizaje
Los marcos de referencia de las carreras se usarán para repensar perfiles de egreso de las titulaciones correspondientes en las 6 IES socias en Paraguay y expresarlos en resultados de aprendizaje a nivel de la carrera
Resultados de aprendizaje a nivel de asignaturas formulados/revisados en relación con el volumen de trabajo de los estudiantes para todos los años de las carreras.
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Material de difusión sobre los marcos creados;
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Las pautas para crear un marco de referencia para una carrera;
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Un repositorio de expertos (disponible en la web) que pueden guiar a otros equipos en Paraguay en el uso de los marcos creados y en la creación de más marcos de referencia de carreras para modernización curricular
Estimación revisada del volumen de trabajo de los estudiantes a nivel de los planes de estudio, basada en datos primarios
Las Unidades de Modernización Curricular (UMCs) revisarán todas las asignaturas de los planes de estudio incluidos en el proyecto en términos del volumen de trabajo de los estudiantes. La revisión se hará en base a los datos recogidos por las UMCs usando cuatro herramientas complementarias: (1) estimación de escritorio efectuada por docentes, (2) grupos focales con estudiantes, (3) cuestionario fin de semestre y (4) bitácora.
ModESPar presenta el documento “Políticas para la asignación y monitoreo de créditos académicos” como una propuesta técnico-institucional para que las instituciones de educación superior formulen, aprueben, implementen y monitoreen políticas de asignación de créditos académicos. Su punto de partida es claro: el crédito no debe reducirse a una operación matemática ni a las horas de clase, sino expresar el volumen total de trabajo que un estudiante necesita para alcanzar resultados de aprendizaje definidos y evaluables.
La propuesta articula resultados de aprendizaje, actividades formativas, evidencias de evaluación, horas con acompañamiento docente, trabajo independiente y otras actividades académicas verificables. Esta información permite estimar el Volumen Total de Trabajo del Estudiante —VTTE— y convertirlo en créditos conforme al valor institucional y a la normativa nacional vigente.
El modelo opera en tres niveles. En el nivel institucional ordena normas, responsables, información, transparencia y calidad. En el plan de estudios permite revisar la distribución de créditos, la progresión y la carga acumulada de cada periodo. En la asignatura conecta los aprendizajes esperados con las actividades, la evaluación, la carga prevista y la experiencia real del estudiante.
Para monitorear esa relación, el documento incorpora cuatro herramientas: estimación inicial docente, consulta participativa mediante grupos focales, bitácora estudiantil y cuestionario al cierre del periodo. Su triangulación ayuda a identificar semanas pico, sobrecarga, subestimación, redundancias y oportunidades de mejora. La evidencia puede conducir a redistribuir actividades y evaluaciones, fortalecer apoyos, revisar resultados o ajustar créditos cuando el procedimiento institucional lo justifique.
El documento incluye anexos con matrices, fichas, encuestas, indicadores, listas de chequeo, procedimientos y modelos de aprobación. También propone una implementación progresiva: preparación institucional, capacitación, pilotaje, ajuste, institucionalización y expansión. Las disposiciones transitorias deben preservar los derechos adquiridos y comunicar con claridad los cambios a estudiantes y docentes.
El documento tiene carácter orientador: no sustituye la normativa nacional ni implica que todas las instituciones hayan alcanzado el mismo nivel de implementación.
Modernizar la educación superior también implica acompañar a quienes enseñan. El documento Perfil docente universitario y factores de motivación” integra tres aportes para el desarrollo profesional docente universitario. Primero, organiza el perfil en doce dimensiones competenciales. Cada dimensión diferencia el desempeño esperado del docente novel y del docente experimentado y propone evidencias para documentarlo. Nueve dimensiones forman el núcleo contrastado; tres corresponden a la proyección institucional y sistémica. El liderazgo o la mentoría se incorpora como etapa avanzada de proyección, no como un tercer perfil con el mismo alcance de validación. Segundo, identifica factores de motivación y condiciones institucionales. Tercero, propone un Sistema de Recursos Educativos Abiertos que conecta materiales con rutas formativas, acompañamiento y evidencias de mejora. El proceso de construcción y validación del perfil incluyó un contraste en dos momentos: con 1.128 respuestas exploratorias y 407 de validación técnica. El Sistema REA está planteado como un modelo de instalación gradual. Su enfoque es formativo: cada recurso debe apoyar una dimensión, aplicarse y demostrar transferencia a la práctica.
Un informe escrito con contribuciones de todas las UMCs que incluye el acuerdo sobre las dimensiones clave del perfil de docente universitario del siglo XXI y una reflexión colectiva sobre maneras de estimular la profesionalización.
Una colección de dispositivos que se pueden utilizar para ayudar a los docentes universitarios a desarrollar conciencia, conocimientos, habilidades, actitudes y/o competencias que forman parte del perfil acordado.